Devocionales diarios

¿Universo diseñado? (16B): Replanteando las preguntas desorientadoras

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Nos toca seguir con el replanteamiento de las preguntas que bajo el enfoque del tiempo como dimensión física real quedan sin respuesta y desorientan la indagación de la realidad. Pero que bajo la perspectiva del “eterno presente” y los “tiempos particulares” devuelven respuestas coherentes y congruentes con la experiencia cotidiana, al menos “hasta donde se pueda tener experiencia”.

Nos centraremos en las cuestiones sobre el antes y el después del tiempo, que bajo el enfoque del eterno presente no son más que falacias de presuposición (se da por supuesto que el tiempo es una realidad), pero que tratarlas bajo el enfoque de los tiempos particulares ayudará a entender este enfoque.

El antes y el después de los tiempos particulares

Evidentemente, bajo el enfoque del “eterno presente”, ningún sentido tiene cuestionarse qué había antes del tiempo ni que habrá después, puesto que en este planteamiento se le considera un constructo mental sin base en la realidad objetiva.

Aun así, merece la pena dedicar algunas líneas al antes y al después de los “tiempos particulares” de las entidades existentes. Incluso, y en especial, a lo que pueda ser el antes y después de la entidad madre y contenedora de todo lo existentes en el mundo material: el Universo que nos cobija a todos y que a todo ser inteligente asombra y evoca preguntas transcendentales.

En el post anterior, cuando tratamos sobre la creación de los tiempos particulares, ya estábamos considerando implícitamente está cuestión. Puesto que, si decíamos que los procesos existenciales no se crean, si no que vienen a la existencia por generación reproductiva o por transmutación orgánica o inorgánica, está claro que lo anterior al tiempo particular de cualquier entidad o proceso existencial será el tiempo particular de la entidad de la cual proceda por reproducción o transmutación. (De forma similar podríamos razonar respecto a las entidades que genere).

Nota1: 

Téngase presente que cualquier ser o entidad existe en la medida que desarrolla su proceso existencial. Por eso encontrarás en el texto referencias a entidades, seres o procesos existenciales como términos sinónimos. Por otra parte, dado que los tiempos particulares de las entidades son las duraciones de sus procesos existenciales, también me referiré a ellas aludiendo a sus tiempos particulares.

 

El antes y el después del tiempo particular DEL UNIVERSO

Ahora topamos con el misterio inescrutable por excelencia: el antes y el después del Universo; así como, también, el “fuera del Universo”. Misterio inescrutable tanto para los enfoques tradicionales de la realidad, como también para el enfoque que os comparto promoviendo el rechazo de la idea del tiempo como una dimensión real equiparable a las tres dimensiones físicas: anchura, largura y profundidad.

El problema:

Nunca mientras seamos seres materiales tendremos acceso directo a “ese entorno” que estuviese antes (Véase Nota2), pueda estar después o esté fuera del Universo; si es que en realidad existe algo además del Universo. Por eso he calificado a este misterio como inescrutable, que, según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, es todo aquello de lo que “… no se puede saber ni averiguar”.

Nota2:

Soy consciente de mi incoherencia al hablar del “antes o después” del Universo. Porque, si mantengo que no existe ninguna dimensión real de tiempo, ¿qué sentido tendría hablar de antes o después del Universo?

En cambio, cuando me refiero a entidades existentes dentro del Universo, sí tiene sentido hablar de “antes”, pero entendido como antes del tiempo particular de la entidad en cuestión, que será el tiempo particular de alguna otra entidad que le preceda.

Así, pues, no es lo mismo hablar del antes o después de entidades existentes dentro del Universo, que hacerlo del Universo en su conjunto, como entidad contenedora de toda existencia material.

Ruego, pues, que mientras no se me ocurran mejores formas de expresión, disculpéis esta aparente incongruencia. Que no es tal, ya que al igual que podemos referirnos a algo “anterior” en el sentido ordinal, y no en el cronológico, también podemos hacer referencia a “un antes” del Universo al margen del sentido cronológico.

¿Especulamos?

Ahora bien, el que nada podamos saber con certeza sobre lo que pueda haber antes, después o fuera del Universo no nos impide especular, tal como durante siglos han hecho los filósofos. De hecho, los científicos continúan haciéndolo hoy en los límites de la física, allí donde la naturaleza escapa a la accesibilidad humana, como en los mundos subcuánticos o extracósmicos. La diferencia es que ahora se cuenta con mejores herramientas que la sola intuición o el buen razonar: las matemáticas. Estas, aun no siendo más que una lógica estrictamente formalizada, permiten diseñar hipótesis y teorías cuyas posibilidades de comprobación empírica quedan fuera de nuestro alcance (como la Teoría de Cuerdas, la Gravedad Cuántica de Bucles, los Multiversos,…).

Pues bien, especulemos:

Si hemos visto que lo que precede a los tiempos particulares de cualquier entidad “dentro del Universo” son los tiempos particulares de las entidades que les han generado, ahora no podemos mantener esa propuesta (recuerda: entidad ≈ proceso existencial). El Universo como entidad global no puede tener ninguna otra entidad material que le preceda. De existir, estaríamos hablando de una parte de nuestro mismo Universo material. Así, pues, si nos circunscribimos a la existencia de entidades materiales, nada pudo preceder al Universo que nos cobija; por lo que tampoco pudo haber ningún otro tiempo particular antes de que se iniciasen las fases de la existencia de nuestro Universo. (Este razonamiento se puede extender también respecto a lo que pueda suceder tras el tiempo particular del Universo o a aquello que se pueda considerar externo al Universo material).

Una aclaración

Las fases de cualquier proceso existencial imperativamente deben encadenarse secuencialmente, lo que da origen a los “tiempos particulares” y a la ilusión de tiempo dimensional que compartimos. Son las mismas propiedades de la materia (las fuerzas intermoleculares) las que imponen que las diferentes fases de los procesos existenciales sean secuenciales, impidiendo la simultaneidad en cualquier nivel de la existencia, sea microscópica o macroscópica. Si pudiese haber simultaneidad en las fases, todas podrían ejecutarse a la vez, ya no podríamos hablar de “tiempos particulares”. No puedo atravesar una puerta de 70 cm junto con mi hermano porque esas fuerzas impiden que la materia de mi hermano se aglomere con la mía y consigamos atravesar los 70 cm entre marcos de la puerta. 

Por eso, primero debe entrar mi hermano, y luego yo; con lo que ya se crea secuencialidad y duración, que es de donde emergen los tiempos particulares. Así mismo, las fuerzas intermoleculares son las que impiden que parte de nuestra masa atraviese la materia de los marcos (a pesar de que microscópicamente “casi todo es vacío”).

Resumiendo: 

Ni antes ni después del tiempo particular de nuestro Universo material pudo haber algo que impusiese una secuenciación de acontecimientos que originase algo similar a la “ilusión de tiempo” que nos es habitual y que bajo mi enfoque llamo “tiempo particular”. Salvo que fuera del Universo exista algún substrato no material que por su naturaleza impida la ejecución simultánea de acciones o fases en el sentido que he explicado en la aclaración de más arriba.

 

Llegados a este punto, sólo vislumbro dos posibilidades, una de las cuales, a su vez, se subdivide en otras 2:

  1. Que nuestro Universo sea una especie de máquina de movimiento perpetuo, que nunca termina. Y cuando digo “nunca”, me refiero a ningún momento de su “tiempo particular infinito”. En coherencia, tampoco debió tener un comienzo.
  2. Que el proceso existencial de nuestro Universo tuvo un inicio, y tendrá un final; posibilidad, que a su vez presenta dos alternativas (antes de continuar leyendo, recuerda o relee la Nota2 sobre “antes” o “después” que puse un poco más arriba):
    1. Que antes y después (y también fuera) del Universo material nada exista. ¡Mucho habrá que matizar ese “nada”! Aunque me pregunto: ¿ya se puede matizar “nada”?
    2. Que antes y después (y también fuera) del Universo material sí exista algo, pero algo que no puede ser material; pues de ser material estaríamos hablando en realidad de parte del mismo Universo.

Como ves, bastante campo queda para la especulación. Veremos si soy capaz de continuar en un próximo post.

 

 

(El 06/07/2026 todos los enlaces incluidos hasta aquí estaban activos)

 

Recuerda:  Aunque no lo parezca, todos estos posts van en la línea de intentar entender cómo Dios pudo diseñar el universo “desde su eternidad”. Y, quizás, también ayude a intuir cual sea la naturaleza de la divinidad.

 

 

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